
Una terraza vende una promesa: desayunar al sol, cultivar plantas o recibir amigos. Pero conviene comprobar algo más que los metros cuadrados que aparecen en el anuncio.
Pregunta si el espacio es privativo o de uso exclusivo, quién asume conservación e impermeabilización y qué establecen el título constitutivo y los estatutos de la comunidad. Observa desagües, pendientes, filtraciones, sombras, viento y privacidad.
Si imaginas instalar pérgolas, cerramientos o elementos pesados, consulta antes la viabilidad técnica, las autorizaciones comunitarias y las licencias aplicables. Una vista atractiva no compensa una obra imposible o costosa.
¿Qué priorizarías: terraza, luminosidad o ubicación?
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